Carlos Ruiz Zafón
Un final precipitado
Los libros tienen alma, el alma del autor que los escribe y esta vive en sus páginas, deslizándose por los dedos que las van pasando una a una, penetrando en los sentimientos del que lee, dirigiendo la pupila por cada renglón y transportando al lector a un mundo fascinante. Por desgracia la entrada de hoy es bastante trágica, pero por otro lado la nostalgia es un sentimiento que no podemos dejar de evitar sentir en nuestras vidas. Cuando cursé la asignatura de Filosofía de los Valores, pude reflexionar sobre algunos sentimientos que alteran la conducta humana, de entre ellos, está la nostalgia. Un sentimiento un tanto extraño porque nos produce alegría y pena al mismo tiempo e incluso en la misma intensidad. Este sentimiento nos acompaña desde la niñez, sobre todo cuando abrimos el baúl de los recuerdos: en mi caso, es un sentimiento que suelo reservar para aquellos objetos que han estimulado mis grandes momentos de felicidad. Los libros son para mí objetos de mucho valor, pero en más valor tengo a los que los escriben. Sin ellos, esas historias y momentos de placer leyendo no los hubiera podido vivir. Hoy digo adiós a un hombre que llenó mi adolescencia de momentos muy especiales, reforzando a la vez una amistad que siempre perdurará con mi gran amiga Mariola.
Comencé a leer a Carlos Ruiz Zafón cuando entré en secundaria. Aunque, más bien, fue mi profesora de Lengua y Literatura, Olga, la que nos leía en clase para captar nuestra atención por la literatura. El primer libro que nos leyeron en clase de este autor fue su obra por la que se dio a conocer al mundo: El príncipe de la niebla. Una obra en la que basa el resto de sus libros, recopilando elementos como el cementerio de estatuas, el cementerio de libros junto con un ambiente nostálgico y lleno de ambientes góticos. No solo tenemos esta obra, Marina, El palacio de la medianoche, La sombra del viento,... Son muchas las hojas escritas por parte de este magnífico escritor.
Te digo adiós, pero no uno muy largo, pues pienso tener contacto con tu alma y tus libros durante toda mi vida y, es un gran acierto leer tus obras a mis alumnos de secundaria en las horas de lectura.

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